Tom Carr
del jardín imperfecto
11 de enero - 24 de febrero, 2007
El jardín, un lugar en la mente, un mundo propio, creado, protegido, cuidado … artificial? Una utopía íntima que, como primer caparazón, nos aísla de lo incontrolable. Un ecosistema de ideas en el que todo tipo de semilla y fruto es posible. Pero a su vez, dentro de su aparente control y simplicidad, el jardín puede ser un laberinto, un lugar donde todos los abismos del yo son posibles. Como en el jardín del Bosco, sembrado de construcciones casi reales, de cáscaras frágiles y ligeras, cuyas formas orgánicas permiten aberturas que tanto ocultan como revelan… Y como en el jardín de Borges, aquel no lugar en donde caben todas las opciones hasta el infinito, y cuyo tema principal permanece innombrado… Las obras de Tom Carr creadas en torno a la idea de jardín imperfecto constituyen todo un vocabulario fresco y cambiante: los vacíos se solidifican y las formas devienen espacios; se transforman en lugares de confluencia, en vértices del vacío o en estructuras vivas que ascienden, precaria pero decididamente, a la luz. Abrazan el aire saturadas de color. En ellas, la pulsión de lo escondido se revela, afirmando contundentemente su existencia.
Carmen Miquel
[ catálogo de la exposición ]
[ imágenes de las obras ]
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