“Barely there” o el elogio de la precariedad:
Todo es un casi no ser, las formas parece que habitan en un lugar otro, un más allá de nuestro entorno próximo y desafiando sus leyes.
La potencia de la fragilidad extrema, el movimiento casi imposible y a su vez casi infinito, el volumen cóncavo del espacio concentrado en una silueta lunar, los matices de la ausencia, la sombra dando cuerpo a la forma: un oxímoron tras otro, mágicamente expresados, en cada una de las obras de Tom Carr.
Espacio, color atmósfera, levedad de la forma, inexistencia; pero también vuelo, movimiento incesante, pálpito sutil, aire y ausencia: sugerencias de infinito, fragmentos de untodo…
Podemos aún hablar de presencias?