Las obras que presenta en ésta exposición, aunque
técnicamente están resueltas de un modo más sencillo,
nos parecen más complejas. Sobre un material industrial
rígido y perfectamente liso, la artista desarrolla una suerte
de caligrafía que adopta la forma de una red y, a partir de
esta sensual arquitectura, construye espacios sutiles y
ambiguos precisando o desenfocando algunas zonas del
cuadro. Unas paradojas visuales que se constituyen en
nuevo campo especulativo para que una obra que, sin
perder nada de su ser poético, ha ganado en inteligencia
y concisión.