“La última derivación de mi obra la constituyen las imágenes de muebles y objetos de interiorismo ubicados y presentados en espacios naturales. El por qué de este -paradójico- encuentro [piezas de mobiliario solitarias insertas en medio de un bosque] reside en mi interés por realizar, dentro de mi trayectoria de la fotografía escenificada, una pequeña trasgresión estética y conceptual –que, como es lógico, pretendo resulte también poética-. Esta trasgresión deriva del contraste de encontrar un objeto que ha sido concebido-y que identificamos como tal- para existir en un ámbito cerrado, con límites finitos y seguros –como son las paredes de una casa-, en un espacio abierto, es decir, en un continuum infinito, natural y en el que, por tanto el mueble no sólo resulta sorprendente por su descontextualización sino por la atmósfera semisalvaje que lo envuelve y que lo hace frágil, desolado, desprotegido y como a la espera de ser rescatado a su habitual territorio de seguridad, en los confines cerrados de nuestras viviendas.”