MEMORIA DEL PASEANTE
El paseo conduce a la reflexión, a la contemplación, a descubrir
aromas en silencio, a vivir en un tempo distinto y atender de
este modo a los infinitos detalles de la existencia y a conocer,
en definitiva, el alma de grandes y pequeñas cosas. Lo
minúsculo se torna inmenso y la inmensidad palpable.
El paseo como reflexión sobre el paisaje, nuestro entorno
y el espacio/tiempo que habitamos. Un recorrido visual que te
permite, una vez más, plantearte las grandes cuestiones de la
existencia y los eternos enigmas del hombre y su realidad
como artista.
La memoria del paseante recoge fragmentos con los que
construir un lenguaje plástico en el que se encuentran
inseparables la materia y el espíritu.
LO INSIGNIFICANTE PUEDE HACERSE INMENSO POR ACCIÓN DE LA MEMORIA.
Ñaco Fabré