Manel Lledós [Barcelona, 1955] ha hecho evolucionar su pintura desde lo gestual hacia una geometría lineal donde equilibra la precisión y la intuición, la reflexión intelectual y la espontaneidad. Piezas de elegante colorido conseguido a base de capas que se superponen sin ocultar el cromatismo subyacente. Obras donde la quietud pone de manifiesto, paradójicamente, el vibrante proceso pictórico que las ha creado.