La obra de Roberto Díez, mantiene viva la llama de la experimentación con lo mínimo, que así en pintura como en escultura renació junto a los nuevos lenguajes conceptuales y neopoveras en la España de los 70; situándose este artista en el límite entre aquellos nuevos comportamientos y una muy personal visión vanguardista donde no faltan guiños al constructivismo e incluso al dadaísmo, pionero en las tendencias tipográficas.