del jardín imperfecto

11 de enero - 24 de febrero, 2007

Expulsion, 2006

Técnica madera pintada
64 x 64 x 3 cm.

Babel, 2006

Técnica madera pintada
230 x 120 x 120 cm

Gemini, 2004

Técnica madera pintada e hilo, medidas variables
185 x 270 x 80 cm.

Gemini, 2004

Técnica madera pintada e hilo, medidas variables
185 x 270 x 80 cm.

Origen, 2006

Técnica madera pintada e hilo
52 x 65 x 43 cm.

Origen, 2006

Técnica madera pintada e hilo
52 x 65 x 43 cm.

Trisamara, 2006

Técnica madera pintada e hilo
60 x 67 x 17 cm.

Trisamara, 2006

Técnica madera pintada e hilo
60 x 67 x 17 cm.

Placer, 2006

Técnica madera pintada e hilo
51 x 58 x 17 cm.

Fuga, 2006

Técnica madera pintada e hilo
69 x 72 x 21 cm.

Light in August, 2006

Técnica madera pintada e hilo
100 x 25 x 16 cm.

Anhelo, 2006

Técnica madera pintada
249 x 67 x 52 cm.

Amor, 2006

Técnica madera pintada e hilo
20 x 20.5 x 9.5 cm.

Orden, 2006

Técnica madera pintada e hilo
32 x 35 x 7.5 cm.

Passage, 2006

Técnica madera pintada
80 x 19 x 1 cm.

Purple Iris, 2006

Técnica madera pintada
64 x 64 x 3 cm.

Soledad, 2006

Técnica madera pintada
87.5 x 1.5 x 3.5 cm.

Si miente, 2006

Técnica madera pintada
64 x 20 x 12 cm.

Ambición, 2006

Madera pintada
195 x 79 x 24 cm.

Hoja, 2006

Técnica acero inoxidable
48 x 18 x 3 cm. [cada una]

A drop, 2005

Técnica acero inoxidable
95 x 94 x 73 cm.

El jardín, un lugar en la mente, un mundo propio, creado, protegido, cuidado … artificial? Una utopía íntima que, como primer caparazón, nos aísla de lo incontrolable. Un ecosistema de ideas en el que todo tipo de semilla y fruto es posible. Pero a su vez, dentro de su aparente control y simplicidad, el jardín puede ser un laberinto, un lugar donde todos los abismos del yo son posibles. Como en el jardín del Bosco, sembrado de construcciones casi reales, de cáscaras frágiles y ligeras, cuyas formas orgánicas permiten aberturas que tanto ocultan como revelan… Y como en el jardín de Borges, aquel no lugar en donde caben todas las opciones hasta el infinito, y cuyo tema principal permanece innombrado… Las obras de Tom Carr creadas en torno a la idea de jardín imperfecto constituyen todo un vocabulario fresco y cambiante: los vacíos se solidifican y las formas devienen espacios; se transforman en lugares de confluencia, en vértices del vacío o en estructuras vivas que ascienden, precaria pero decididamente, a la luz. Abrazan el aire saturadas de color. En ellas, la pulsión de lo escondido se revela, afirmando contundentemente su existencia.

Carmen Miquel