360 Metros cuadrados

05 de Junio - 25 de Julio, 2014

America

2013
130 x 100 cm.

Botas

2012
80 x 60 cm.

Braunas

2013
60 x 80 cm.

Dedo de Moça

2012
80 x 60 cm.

Estrela stella

2013
80 x 60 cm.

Garrafa botella

2013
60 x 80 cm.

Lago

2013
60 x 80 cm.

Lareira chimenea

2013
100 x 130 cm.

Malao

2013
130 x 100 cm.

Mangueira

2013
100 x 130 cm.

Pegadas Huella

2013
60 x 80 cm.

Satelite

2014
60 x 40 cm.

Skyline

2012
130 x 100 cm.

Sotao sotano

100 x 130 cm.

Torre

2014
100 x 130 cm.

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

Pedro David

360 Metros cuadrados

LA MONTAÑA MÁGICA

Pasen y vean. Nos encontramos ante un mundo donde no existe el tiempo. Nada de lo que regía habitualmente el curso de las cosas sigue en funcionamiento. Ahora hay otras normas, otro ritmo, otro devenir. El patrón que lo define es la imaginación del artista, el cual ha creado todo un universo simbólico con el único requisito de no fotografiar más allá de los límites de su casa; eso sí, sin excluir ni uno solo de los componentes contenidos en los 360 metros cuadrados que configuran su superficie.

Los desplazamientos físicos para la elaboración del proyecto son prácticamente inexistentes, pero el campo de acción desplegado ante los ojos de su explorador se traduce en una fuente inagotable de creatividad. Y para qué más. Hubo un tiempo en el que la fotografía vinculada al viaje aportaba un valor añadido porque servía como ventana hacia geografías y culturas lejanas; sin embargo,hoy en día es difícil pensar en un territorio que no esté al alcance de nuestra vista, aunque sea a través de una pantalla. En la actualidad, los destinos que realmente sorprenden al espectador son aquellos que no son accesibles con un solo click, los que abren la puerta a una dimensión penetrable y misteriosa. Representaciones, familiares o no, capaces de remitirnos a lo íntimo. Las imágenes de Pedro David actúan casi como un registro cotidiano de ideas y percepciones. Como el escritor de un diario que narra su acontecer más inmediato, sería absurdo que se quedara solo con los pequeños relatos, pero sin ellos no podría llegar a esos otros lugares donde le espera el espejismo de haber encontrado algo.1 A ese espejismo el escritor lo llama novela, para el fotógrafo se trata de una imagen con gran potencial evocador.

Todas las interpretaciones visuales de la serie 360 metros cuadradros parten de la realidad más cercana del artista, sin embargo, dejan de formar parte de ella para transformarse en una ficción verosímil cargada de significados. Cada uno de los elementos encontrados dentro de su propiedad han sido sometidos a un proceso de codificación subjetiva, generando una suerte de 1 Trapiello, Andrés. Salón de pasos perdidos. 9. Do fluir. Destino libro. Barcelona, 2007 memoria intemporal en blanco y negro, análoga a la del sueño. La libertad a la hora de construir las imágenes es primordial y se realiza básicamente a través de dos procesos: la intuición visual y la fabricación premeditada de bodegones alegóricos. En ambas construcciones la escala, referencia directa a la idea de viaje, constituye una estrategia clave. Jugando con las proporciones de los objetos demuestra que no hace falta ir lejos para descubrir paisajes paradigmáticos, ya que las montañas más sobrecogedoras pueden estar metafóricamente encubiertas en los escombros de la chimenea de un salón. Esta es la cualidad de las fotografías de Pedro David: están dotadas de una chispa de magia que nos trasporta desde un pequeño cosmos cotidiano a uno global, que a su vez identificamos con lo propio.

El modo de trabajo de Pedro David es un procedimiento de ida y vuelta. El recorrido arranca de él mismo, de su alrededor biográfico; a continuación amplia su conocimiento a través de la experiencia del mundo viajando; y finalmente vuelve al punto de partida doméstico para incorporar todo lo que ha aprehendido fuera. Su hogar se convierte en un espejo de saberes y apegos inconscientes. «La casa, hábitat o habitáculo, es un lugar de vida cuya apariencia exterior y fisonomía remiten, como el cuerpo, a un interior. La casa puede ser modelada como una forma plástica, improvisada según principios ancestrales, o concebida y elaborada según parámetros teóricos que proceden de una voluntad de innovación.» 2

El proceso de creación, afirma el artista, no tiene límites. Podría dedicarse toda su vida exclusivamente a pensar en este mundo personal, procurando, como anhelaba George Perec, concebir un lugar estable, inmóvil, intangible, inmutable, arraigado; un lugar que fuera referencia y principio. Sin embargo, tal proyecto no llegaría a cerrarse jamás porque «el espacio es siempre una duda: continuamente necesita marcarlo, designarlo, nunca es suyo, nunca le es dado, tiene que conquistarlo.» 3

Nerea Ubieto, Madrid 2014

1 Trapiello, Andrés. Salón de pasos perdidos. 9. Do fluir. Destino libro. Barcelona, 2007
2 Chevrier, Jean Francois. Formas Biográficas. Construcción y mitología individual. Siruela, 2013.
3 Perec, Georges. Especies de espacios. Montesinos. Barcelona, 2001.

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