Imagen artista biografía


JAVIER ALMALÉ. Zaragoza, 1961 | JESÚS BONDÍA. Zaragoza, 1952

Explorar los mecanismos de percepción que construyen el paisaje es el asunto central del proyecto común que en 2002 unió a Javier Almalé y Jesús Bondía. Con formación académica en Bellas Artes y fotografía, Javier Almalé y Jesús Bondía comienzan a desarrollar el proyecto común sobre la base de la fotografía, la instalación efímera y el vídeo siendo seleccionados ese mismo año en el stand de Arco de ABC.
En el año 2005 reciben el Gran Premio de Fotografía Isabel de Portugal y el premio adquisición Artes Plásticas de la UNED. Tras unos años de análisis del paisaje y su representación exponen con la Galería Spectrum Sotos de Zaragoza en Estampa, MadridFoto y Arco.
En 2006 vuelven a obtener una mención de Honor en el stand de ABC de Arco, y es en el año 2010 cuando reciben distintos premios como el de la Bienal de Artes Plásticas Ciudad de Pamplona, Bienal de Artes Plásticas. Unicaja y el Premio de expresión Plástica Ramón J. Sender.
En 2011 comienzan a trabajar con la Galería Astarté de Madrid presentando el proyecto “In situ” para PhotoEspaña en la misma galería y ganan el prestigioso premio FUNDACIÓN AENA de Fotografía,siendo ese mismo año finalistas del V Premio Internacional de Fotografía Contemporánea “Pilar Citoler”.

Su trabajo

A través de la fotografía y el vídeo, ambos artistas formulan una obra conceptual y plásticamente se dirige a la tarea de “reinventar una dramaturgia del paisaje”, siguiendo el empeño de Paul Virilio; donde lo real se hace presente cuando aparece en el imaginario. Recurren al paisaje como una metáfora que les permite abordar visualmente un ensayo sobre la mirada, en el que sus condiciones de construcción y de posibilidad constituyen un eje reflexivo para la representación, como objeto y fin de la propia mirada.
El paisaje, la intervención, y la mirada son la representación como experiencia vital, presente en los seres humanos que habitan el espacio, es el hilo conductor de su actividad artística y creativa. No siempre son fáciles las relaciones entre lo natural y lo artificial para mostrar que no cabe simplificar las dicotomías y las relaciones complejas estableciendo que lo natural es el paisaje y lo artificial es lo que el hombre hace con ese espacio, dado que los moradores de esos espacios también pertenecen a lo natural y son, incluso, “absorbidos” por él. Hay una naturaleza agredida y una naturaleza agresora; hay un hombre agente, transformador de la naturaleza y del paisaje, pero también un hombre paciente y afectado, inquieto en su propia naturaleza e inquieto por la naturaleza. En cuanto dos realidades entran en conjunción ambas resultan modificadas por ese roce mutuo, tanto si es de gozo como si es de aflicción, y esa es su mirada que les ayuda a reconducir esa condición cotidiana para ofrecer una óptica renovada. Una conversación entre el ser y el entorno-natural o transformado-que se convierte en un silencio reflexivo cuando se advierte sobre la transcendencia de sus intervenciones, cuando se alejan de la inhibición y nos alertan sobre nuestra capacidad modificadora.
Naturaleza y simulación, construcción y deconstrucción, paisaje humano, paisaje humanizado, transgresión habitual de las órdenes, la intrusión como huella y la aplicación de la controversia para conseguir nuevas lecturas dentro de una evolución que les permitirá que esas expansiones artísticas se desarrollen desde una correspondencia permanente entre los acontecimientos individuales y las propias transiciones estéticas. Esta es la apreciación que les permite mostrarse interesados por alcanzar propuestas comprometidas con la complejidad de una realidad dual, Naturaleza y Humanidad, especialmente vulnerable.